Veo este árbol y rememoro la vida con aquellos seres queridos que se fueron y , que son las ramas cuyos frutos somos nosotros, no los defraudemos, para que este árbol siga fuerte y generoso, hay que abonar las mentes de los hijos para que sea la luz que les guie en el camino que han de recorrer a lo largo de su vida.